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La Berrea del Ciervo: El espectacular sonido del otoño
Fauna

La Berrea del Ciervo: El espectacular sonido del otoño

EE
Equipo Editorial
· 4 min de lectura

El rugido del rey del bosque y la montaña

Se acerca implacablemente el final del mes de septiembre. El frondoso paisaje comienza inevitablemente a teñirse con hermosos y efímeros colores del ardiente fuego otoñal y el rápido atardecer viene majestuosamente acompañado de un sonido profundamente ronco y visceral. Es un lamento grave y territorial que rompe instantáneamente el silencio abrumadoramente frío de la montaña y resuena como un profundo eco en la totalidad del salvaje ecosistema. Es la época mágica, esperada e inconfundible de la Berrea, el instintivo e intenso periodo de celo de los imponentes y majestuosos grandes ciervos rojos.

En los escarpados y fríos valles altos de los icónicos Picos de Europa y en diversos, frondosos y apartados escenarios del maravilloso encuadre del Parque de Redes, los portentosos machos adultos, que hasta entonces habían pasado sus largos y calurosos veranos pastando en paz, camaradería y tranquila soledad estival, repentinamente se transforman poseídos por un arrollador mandato hormonal de pura supervivencia de la majestuosa especie.

¿En qué consiste exactamente, paso a paso, el fenómeno de la Berrea?

Es toda una espectacular e inigualable demostración física y sonora de pura superioridad, enorme fuerza bruta, genética superior y jerarquía indiscutible in situ. Los fornidos y enormes machos verdaderamente dominantes y en la plenitud física de sus vidas, buscan desesperadamente agrupar, cortejar y mantener firmemente atado a su lado al mayor número de hembras posibles (las también llamadas ciervas).

Emitiendo intensos, sobrecogedores y larguísimos bramidos incesantes, completamente a pleno pulmón sin importar agotarse físicamente ni el gélido ambiente, lanzan un claro, altivo y desafiante aviso gutural sin filtros para decir clara y meridianamente al resto de vigorosos machos jóvenes: “Este valioso y fértil harén de hembras me pertenece por incuestionable derecho animal, tened sumo y extremo cuidado si osáis la inmensa osadía de desafiarme frente a frente”.

Cuando un audaz e inexperto desafiante (o en su defecto un macho igualmente maduro y deseoso de batallar encarnecidamente por la total primacía y los inestimables favores genéticos) se acerca lo peligrosamente suficiente para ignorar la advertencia vocal e invocar resueltamente un reto directo, brutal y físico… entonces, y solo entonces, ocurre irremediablemente la temida pelea a campo abierto. El choque directamente atronador de las enormes, pesadas, durísimas y larguísimas cornamentas embistiendo con toda su ingente masa corporal y enorme inercia es de una fiereza natural y espectacularidad pura, que resulta solo y únicamente rivalizada lamentablemente con lo asombrosamente fugaz, explosivo y rapidísimo que generalmente resultan ser estadísticamente la amplia mayoría de estos increíbles e impresionantes combates directos cuerpo a cuerpo de pura supremacía animal.

Dónde y exactamente Cómo presenciar respetuosamente la magia inmemorial de la Berrea en la verde Asturias

La caprichosa, salvaje y empinantísima orografía de las viejas montañas asturianas permite y ofrece ventajosamente innumerables y muy abundantes numerosos puntos físicos sumamente elevados. Desde estas perfectas, codiciadas, hermosas y tranquilísimas atalayas o balconadas rocosas naturales se puede fácilmente disfrutar (y por supuesto, oír clara, nítida e increíblemente lejos) los soberbios e impagables espectáculos, logrando a la vez hacerlo a una grandísima, muy buena y, sobre todo y más imperante, extremadamente prudencial y lejana distancia, sin molestar para absolutamente nada la paz de la manada.

Especial y estadísticamente suele ocurrir este hecho visual al amanecer, con las neblinas, o en el creciente frío de la tarde y el dorado y triste atardecer posterior de la temporada.

Uno de los auténticos y cada año más aclamados principales enclaves regionales y nacionales para el citado avistamiento es sin dudarlo la belleza agreste del Parque Natural de Redes. Este parque se encuentra y destaca soberanamente en la cumbre de lo nacional al ser internacionalmente muy famoso e increíblemente popular por lograr albergar sin miramientos un excepcionalmente y muy, pero que muy, altísimo número total censado de impresionantes cabezas de corpulentos ciervos adultos.

Consejos rápidos, certeros, eficaces y muy prácticos de primera mano experta:

  1. Siempre lleva y equipa Telescopios Terrestres y Prismáticos Profesionales de excepcionalmente muy buena, alta y excelente capacidad máxima de avistamientos, luminosidad final y larga observación in situ, acompañando inestimablemente o complementando esto con un envidiablemente muy buen, soberbio y más que destacable equipo fotográfico.
  2. Contrata ineludiblemente siempre las pertinentes excursiones guiadas, estrictamente reguladas, 100% oficiales y éticamente comprometidas con los debidos y exhaustivos permisos del competente gobierno; desplazarse y lograr ir pacíficamente y sin mayores, nefastos y muy desagradables sobresaltos innecesarios a los citados puntos completamente legales y expresamente autorizados de la montaña con personal experto local.
  3. Abrígate. El otoño en las alturas de Asturias es traicionero.

Rutas para escuchar la berrea

Estas rutas te sitúan en los valles y alturas donde la berrea se oye con más fuerza en septiembre y octubre:

  • Ruta del Cares (Picos de Europa) — El desfiladero y sus laderas concentran ciervos en otoño; las horas del amanecer y el atardecer son las mejores para escuchar los bramidos.
  • Ruta de Brañagallones (Redes) — Asciende a través de bosques hasta un circo glaciar y una braña de alta montaña, uno de los enclaves de Redes con mayor presencia de ciervo en época de celo.
  • Ruta del Alba (Redes) — Recorre el río Alba entre hayedos y praderías dentro del parque, una de las mejores opciones para principiantes que quieran vivir la experiencia de la berrea.