La Berrea del Ciervo: El espectacular sonido del otoño
El rugido del rey del bosque y la montaña
Se acerca implacablemente el final del mes de septiembre. El frondoso paisaje comienza inevitablemente a teñirse con hermosos y efímeros colores del ardiente fuego otoñal y el rápido atardecer viene majestuosamente acompañado de un sonido profundamente ronco y visceral. Es un lamento grave y territorial que rompe instantáneamente el silencio abrumadoramente frío de la montaña y resuena como un profundo eco en la totalidad del salvaje ecosistema. Es la época mágica, esperada e inconfundible de la Berrea, el instintivo e intenso periodo de celo de los imponentes y majestuosos grandes ciervos rojos.
En los escarpados y fríos valles altos de los icónicos Picos de Europa y en diversos, frondosos y apartados escenarios del maravilloso encuadre del Parque de Redes, los portentosos machos adultos, que hasta entonces habían pasado sus largos y calurosos veranos pastando en paz, camaradería y tranquila soledad estival, repentinamente se transforman poseídos por un arrollador mandato hormonal de pura supervivencia de la majestuosa especie.
¿En qué consiste exactamente, paso a paso, el fenómeno de la Berrea?
Es toda una espectacular e inigualable demostración física y sonora de pura superioridad, enorme fuerza bruta, genética superior y jerarquía indiscutible in situ. Los fornidos y enormes machos verdaderamente dominantes y en la plenitud física de sus vidas, buscan desesperadamente agrupar, cortejar y mantener firmemente atado a su lado al mayor número de hembras posibles (las también llamadas ciervas).
Emitiendo intensos, sobrecogedores y larguísimos bramidos incesantes, completamente a pleno pulmón sin importar agotarse físicamente ni el gélido ambiente, lanzan un claro, altivo y desafiante aviso gutural sin filtros para decir clara y meridianamente al resto de vigorosos machos jóvenes: “Este valioso y fértil harén de hembras me pertenece por incuestionable derecho animal, tened sumo y extremo cuidado si osáis la inmensa osadía de desafiarme frente a frente”.
Cuando un audaz e inexperto desafiante (o en su defecto un macho igualmente maduro y deseoso de batallar encarnecidamente por la total primacía y los inestimables favores genéticos) se acerca lo peligrosamente suficiente para ignorar la advertencia vocal e invocar resueltamente un reto directo, brutal y físico… entonces, y solo entonces, ocurre irremediablemente la temida pelea a campo abierto. El choque directamente atronador de las enormes, pesadas, durísimas y larguísimas cornamentas embistiendo con toda su ingente masa corporal y enorme inercia es de una fiereza natural y espectacularidad pura, que resulta solo y únicamente rivalizada lamentablemente con lo asombrosamente fugaz, explosivo y rapidísimo que generalmente resultan ser estadísticamente la amplia mayoría de estos increíbles e impresionantes combates directos cuerpo a cuerpo de pura supremacía animal.
Dónde y exactamente Cómo presenciar respetuosamente la magia inmemorial de la Berrea en la verde Asturias
La caprichosa, salvaje y empinantísima orografía de las viejas montañas asturianas permite y ofrece ventajosamente innumerables y muy abundantes numerosos puntos físicos sumamente elevados. Desde estas perfectas, codiciadas, hermosas y tranquilísimas atalayas o balconadas rocosas naturales se puede fácilmente disfrutar (y por supuesto, oír clara, nítida e increíblemente lejos) los soberbios e impagables espectáculos, logrando a la vez hacerlo a una grandísima, muy buena y, sobre todo y más imperante, extremadamente prudencial y lejana distancia, sin molestar para absolutamente nada la paz de la manada.
Especial y estadísticamente suele ocurrir este hecho visual al amanecer, con las neblinas, o en el creciente frío de la tarde y el dorado y triste atardecer posterior de la temporada.
Uno de los auténticos y cada año más aclamados principales enclaves regionales y nacionales para el citado avistamiento es sin dudarlo la belleza agreste del Parque Natural de Redes. Este parque se encuentra y destaca soberanamente en la cumbre de lo nacional al ser internacionalmente muy famoso e increíblemente popular por lograr albergar sin miramientos un excepcionalmente y muy, pero que muy, altísimo número total censado de impresionantes cabezas de corpulentos ciervos adultos.
Consejos rápidos, certeros, eficaces y muy prácticos de primera mano experta:
- Siempre lleva y equipa Telescopios Terrestres y Prismáticos Profesionales de excepcionalmente muy buena, alta y excelente capacidad máxima de avistamientos, luminosidad final y larga observación in situ, acompañando inestimablemente o complementando esto con un envidiablemente muy buen, soberbio y más que destacable equipo fotográfico.
- Contrata ineludiblemente siempre las pertinentes excursiones guiadas, estrictamente reguladas, 100% oficiales y éticamente comprometidas con los debidos y exhaustivos permisos del competente gobierno; desplazarse y lograr ir pacíficamente y sin mayores, nefastos y muy desagradables sobresaltos innecesarios a los citados puntos completamente legales y expresamente autorizados de la montaña con personal experto local.
- Abrígate. El otoño en las alturas de Asturias es traicionero.