El Oso Pardo Cantábrico: El gran superviviente de nuestras montañas
El gigante verde de Asturias y la Joya de Somiedo
En la espesura inabarcable de los bosques caducifolios de la espectacular montaña asturiana, allí donde la persistente niebla danza al rítmico compás del viento, habita el verdadero e indiscutible rey absoluto de los Parques Naturales del norte: el magnífico oso pardo cantábrico (Ursus arctos pyrenaicus).
Su sola presencia evoca el lado más salvaje, noble y maravillosamente primitivo de la extensa cordillera. Con su denso y abrigador pelaje que varía caprichosamente entre el rubio pálido y el castaño más oscuro, este gran animal es un tesoro ecológico de incalculable valor. Hoy en día, representa con profundo orgullo una de las historias de recuperación de fauna salvaje y concienciación ambiental más exitosas y esperanzadoras de toda Europa.
Dónde habita esta joya natural
El oso pardo cantábrico está principalmente distribuido a lo largo de dos subpoblaciones diferenciadas. En Asturias, es relativamente fácil encontrar emocionantes rastros de su poderosa presencia a través del escarpado Parque Natural de Somiedo (lugar donde se concentra de manera estable la principal población cantábrica de la especie), y el aledaño y vasto Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.
Las enormes, silenciosas y laberínticas masas forestales de frondosas hayas, centenarios robles y generosos castaños, inteligentemente alejadas de la intensa y ruidosa actividad humana, proveen al plantígrado del necesario y rico alimento, el vital refugio y la paz absoluta.
El fascinante ciclo de la vida osesna
La vida de un oso cantábrico salvaje cambia drásticamente, en una hermosa y antigua danza sincronizada con los elementos, a lo largo de cada estación del año:
- Primavera: Los diminutos y juguetones oseznos, felizmente nacidos durante el largo y oscuro letargo de la hibernación invernal, empiezan valientemente a salir de las herméticas oseras para jugar en el exterior bajo la atenta mirada de sus celosas madres.
- Verano: En su dieta fundamentalmente vegetariana dominan ahora los pequeños y refrescantes frutos dulces, tales como los jugosos arándanos o el espinoso escuernacabras.
- Otoño: Movidos por el ineludible instinto de supervivencia, los osos entran en un frenético estado de hiperfagia, comiendo continua y desaforadamente grandes cantidades de castañas y bellotas. Buscan acumular reservas de grasa para sobrevivir la escasez del invierno.
- Invierno: Toca buscar una cueva profunda y aislada donde dar inicio a su letargo, su fascinante hibernación.
Observación responsable y sostenible
Afortunadamente, numerosas empresas locales expertas en ecoturismo, afincadas en los distintos parques naturales asturianos, ofrecen formidables rutas de interpretación osesna.
Cabe destacar que la observación jamás asegura un 100% de éxito. Esta fantástica experiencia debe siempre y sin excepción realizarse con acreditados guías locales y experimentados que aportan telescopios terrestres de altísima capacidad óptica. Todo ello se utiliza a distancia prudencial, garantizando que estos magníficos animales no se sientan perturbados en total libertad.
¿Te animas a venir, abrigarte y probar suerte desde el máximo respeto a la montaña? ¡Los montes cantábricos te esperan para vivir esta aventura!