Sobre la especie
El rebeco cantábrico es el ungulado más ágil de los parques asturianos. Su capacidad para moverse con asombrosa rapidez por terrenos rocosos y escarpados lo convierte en uno de los animales más fascinantes de la alta montaña. Las poblaciones son estables gracias a décadas de protección.
El acróbata de los riscos
El rebeco cantábrico (Rupicapra pyrenaica parva) es la subespecie más pequeña del género Rupicapra y una de las tres reconocidas en la Península Ibérica, junto al rebeco pirenaico y el isard. En Asturias, las poblaciones más importantes se localizan en los Parques de Ponga, Redes y Ubiñas-La Mesa.
Características físicas
Pesa entre 15 y 35 kg y mide unos 65-80 cm a la cruz. Ambos sexos poseen cuernos, curvados hacia atrás en su extremo superior —el característico “gancho”. En verano su pelaje es pardo-rojizo; en invierno, oscuro casi negro con manchas blancas en la cara.
Comportamiento y sociabilidad
Vive en grupos separados por sexos la mayor parte del año. Las hembras forman rebaños familiares con sus crías; los machos son solitarios o se agrupan en pequeños grupos de machos jóvenes. Solo se mezclan durante el celo en noviembre-diciembre.
Dónde observarlo
Los mejores puntos de avistamiento en Asturias son:
- Ponga: Mirador del Pico Gorrión y alrededores del Desfiladero del Dobra
- Redes: Zonas altas del puerto de Tarna
- Ubiñas: Circos glaciares bajo el pico Ubiña Grande
Estado de conservación
Aunque la especie se clasifica como “Vulnerable” en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, las poblaciones asturianas son relativamente estables. La sarna sarcóptica y la sobreexplotación cinegética en décadas pasadas causaron caídas severas que ahora se han recuperado.
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