El camino más famoso del norte de España
Hay rutas que se hacen por el paisaje. Hay rutas que se hacen por la cumbre. Y luego está la Ruta del Cares: una ruta que se hace por el camino mismo.
Once kilómetros de senda excavada a pico en la roca caliza viva, suspendida a media altura entre el río Cares —que ruge 500 metros más abajo— y las cumbres del macizo central de Picos de Europa. No hay cima que conquistar, no hay desnivel brutal que superar. El espectáculo es el camino en sí: una cornisa imposible que zigzaguea entre galerías semitúnel, puentes sobre el vacío y paredes verticales de hasta 1.000 metros.
Más de 100.000 personas recorren el Desfiladero del Cares cada temporada estival. Es la ruta más transitada del Parque Nacional de los Picos de Europa y una de las más visitadas de toda España. Pero hacerla bien —a la hora adecuada, con el equipo correcto y sabiendo qué esperar— marca la diferencia entre una experiencia memorable y una caminata incómoda en medio de una multitud.
Esta es la guía que hubiéramos querido tener antes de ir.
La historia del camino
El Desfiladero del Cares no fue construido para los senderistas. Fue construido para mantener un canal de agua.
Entre 1916 y 1921, la empresa Electra de Viesgo excavó un canal de 11 km a lo largo del desfiladero para derivar las aguas del río Cares y alimentar una central hidroeléctrica en Camarmeña. El canal discurre en parte por túneles abiertos en la roca y en parte al descubierto. La senda que lo acompaña —para que los operarios pudieran desplazarse a lo largo de todo el recorrido— es el camino que hoy recorren cientos de miles de personas cada año.
El resultado accidental de aquella obra de ingeniería es uno de los senderos más espectaculares del mundo. Y el canal sigue funcionando.
El recorrido paso a paso
Punto de inicio: Poncebos
La gran mayoría de senderistas comienza en Poncebos, en el valle de Cabrales (Asturias). Es el extremo norte del desfiladero y el más accesible: hay aparcamiento (de pago en temporada) y se llega por la carretera AS-264 desde Arenas de Cabrales.
Desde Poncebos, el camino cruza el río Cares por un puente y entra enseguida en la garganta. En los primeros metros el entorno ya es impresionante: el río queda rápidamente muy por debajo y las paredes de caliza empiezan a cerrarse sobre el camino.
El Puente de los Rebecos
A mitad de recorrido, aproximadamente, la senda cruza el río por el Puente de los Rebecos, un puente angosto sobre el Cares que permite cambiar de orilla y continuar. Es el mejor punto para fotografiar el desfiladero desde abajo.
Los rebecos que dan nombre al puente son presencia habitual en las cornisas de caliza sobre el camino. Si vas con calma y en silencio, es fácil verlos.
La Jenduda: el momento cumbre
El punto más espectacular de toda la ruta es La Jenduda, donde el desfiladero se estrecha al máximo y el camino se convierte durante unos metros en una galería semitúnel excavada directamente en la roca. Las paredes verticales suben a plomo durante centenares de metros a ambos lados. Es el momento en que la mayoría de los senderistas se detiene, mira hacia arriba y entiende de qué va todo esto.
Punto de llegada: Caín
El extremo sur del Desfiladero del Cares es el pueblo de Caín, en la provincia de León. Es un pequeño núcleo de unas pocas casas encaramado en el inicio del desfiladero por la vertiente leonesa, con un bar donde celebrar la llegada.
Desde Caín se puede regresar a Poncebos por el mismo camino (la ida y vuelta completa son 22 km) o concertar un taxi para volver al punto de inicio.
Todo lo que necesitas saber antes de ir
¿Cuándo ir?
La ruta es practicable de mayo a octubre. El mejor mes es junio: el camino está menos masificado que en julio y agosto, la vegetación está en plena explosión y los rebecos bajan a cotas más bajas.
En julio y agosto el calor en el desfiladero puede ser intenso (las paredes de caliza acumulan calor) y la masificación es máxima. Si vas en temporada alta, llega a Poncebos antes de las 8:00 h. A partir de las 10:00 el camino puede estar tan concurrido que resulta difícil caminar cómodamente.
En invierno el acceso por carretera a Poncebos puede estar cortado por nieve o hielo.
¿Qué calzado usar?
El camino es piedra irregular durante los 11 km. Las zapatillas de deporte no son recomendables: basta un tramo húmedo para que sean una fuente de resbalones. Las botas de trekking con suela rígida son la opción correcta.
¿Cuánta agua llevar?
No hay fuentes en todo el recorrido. Lleva al menos 1,5 litros por persona si vas en verano. En el desfiladero el calor puede sorprender.
¿Cómo volver desde Caín?
Tienes tres opciones:
- Regresar a pie por el mismo camino (22 km en total, aproximadamente 6h de marcha).
- Contratar taxi desde Caín hasta Poncebos o Arenas de Cabrales. Hay taxis disponibles en el pueblo.
- Servicio de transporte concertado: algunas empresas ofrecen traslados entre Poncebos y Caín para senderistas.
¿Qué ver en los alrededores?
- El pueblo de Bulnes: a 1,5 h a pie desde Poncebos por una senda empinada, este pueblo sin carretera es uno de los más singulares de Asturias.
- Arenas de Cabrales: el pueblo más cercano al inicio de la ruta, famoso por ser la cuna del queso Cabrales.
- Covadonga y los Lagos: a 40 minutos en coche desde Arenas, el Santuario y los Lagos son visita obligada.
La ruta con guía: ¿merece la pena?
Si es tu primera vez en los Picos de Europa, contratar una excursión guiada a la Ruta del Cares tiene ventajas claras: el guía explica la geología del desfiladero, la historia del canal y la fauna que habita las paredes, y organiza el transporte de vuelta desde Caín. Puedes reservar desde Cangas de Onís o desde Arenas de Cabrales.
La versión autoguiada es perfectamente viable para cualquier senderista con experiencia básica. La dificultad técnica de la ruta es baja; la única exigencia es la distancia y el calzado adecuado.
Conclusión
La Ruta del Cares no defrauda. Es una de esas experiencias que justifican por sí solas un viaje al norte de España. La combinación de la escala de las paredes, el sonido del río y la ingeniería del camino crea algo difícilmente comparable en el senderismo europeo.
Ve temprano. Lleva agua y botas. Y prepárate para entender por qué este camino lleva más de un siglo sin dejar de sorprender a quien lo recorre.